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Archivos Mensuales: mayo 2013

TELA DE ARAÑA

El asunto del asesinato de la japonesa esa ya me empieza a resultar demasiado tedioso. La vida en el pueblo se ha paralizado y todos los habitantes estamos pagando un precio demasiado alto porque alguien no ha sabido tener las manos quietas sobre algo que no era suyo.

Todo el día se habla de lo mismo, en cualquier evento social, en la panadería, en el súper, en la consulta del médico. Como si no hubiese otros asuntos que tratar desde hace tres días. Deben creer que hablar más de ello resolverá antes el misterio. Además, todos parecen haber olvidado que Miguel Pes sigue viviendo en el pueblo. Seamos realistas, no se puede vivir en un pueblo y pretender mantener una vida privada ajena a los tentáculos del morbo vecinal, y más cuando has pasado aquí toda tu existencia y hasta tus pecados son públicos.

En este pueblucho de montaña, las casa hechas en piedra y el paisaje frondoso y verde que nos rodea, invitan a llevar una existencia tranquila que se presta mucho a la contemplación. Siempre se preparan actividades en y para la naturaleza que hacen que, aunque yo sueño con salir de aquí desde hace tiempo, los turistas más fieles vuelvan cada año con pasión. Entre otros, somos testigos excepcionales de la vida pomposa de varios pseudo artistas bucólicos que vienen a pasar sus vacaciones de abstinencia urbanita. No me fio de ellos, ni de sus sonrisas blancas, y por norma general cuando vienen, no suelo cambiar de hábitos para coincidir más con ellos o tratar de ganar alguna mal pagada propina. Aparecen aquí con aires de grandeza pretendiendo que los habitantes besemos el suelo que pisan una vez al año, pero algunos aún nos resistimos a sus “encantos” y seguimos sin dar demasiado crédito a sus solidarias vacaciones que dan a conocer nuestro pueblo y sus costumbres al mundo. Más bien, no puedo evitar imaginarme a las niñas asiáticas que les acompañan de manera religiosa, que les ríen las gracias de manera forzada, sometidas a todo tipo de atrocidades por parte de sus dueños. Repugnante.

Desde que tenía quince años mi meta ha sido salir de aquí. Saber que no encajas en un mundo que te ha sido impuesto y saberte condenado a él es una muerte en vida. Moverte despacio por una tela de araña sabiendo que sus habitantes te devorarán en cuanto descubran tus diferencias. Y tarde o temprano saldrán a la luz… Es demasiado tiempo para conformarme con esta única opción.
En estos tres días soy preso de mi propio destino; con todo preparado para una huída en silencio, por la puerta de atrás, surge el escándalo de la japonesa y su repentino asesinato en el Hotel Meridiano. Ahora tenemos toque de queda en el pueblo y, por si fuera poco, estamos todos bajo sospecha.

Puta Lolita ¿cómo le explico a la policía que a mí las asiáticas no me importan una mierda? Yo ni las miro cuando vienen exhibiéndose al pueblo como las zorritas de las estrellas. Ni siquiera sus pieles suaves y blancas de quinceañeras provocan la más mínima pulsión en mi entrepierna. ¿Cómo les cuento mi plan de huida de esta realidad sin que todo el pueblo se entere después de mi repulsión contenida por este ambiente pueblerino tan reprimido? No puedo hacerlo sin herir a mi hermana. Soy lo único que le queda como referencia a un pasado autosuficiente cuidando el uno del otro.
Estoy demasiado pringado en esta tela de araña, y la solución a mi escapada no parece tener un buen final.

Alguien debería hablarles ya de Miguel Pas, el de la carnicería. El que no sabe distinguir si la carne que vende es mercancía gastronómica o sexual. Al que las chicas miran con asco desde que le pillaron metiendo mano a Carolina, la hija pequeña de la panadera, en la vereda del río y bajo la amenaza de matarla y venderla al peso a su madre. Ese hombre debería ser interrogado, no los demás, que con nuestras miserias o no, ya hemos buscado de manera legal tener cubiertas nuestras necesidades.

¿Y qué pasa con el chico rarito de los González? Siempre vestido de negro y con un aire intreovertido que vuelve locas a las crías del instituto. Varias de ellas han hecho correr el rumor  morboso de que en la intimidad susurra ritos y sacrificios sobre animales mientras las adula y alaba con vehemencia antes de besarlas y tocarles las tetas. Las chicas han tomado algo de distancia por cautela pero él, con ese rollo que lleva, sigue desvelando el sueño de varias incautas inocentes. Quién sabe de lo que es capaz ese chaval.

Yo sólo quiero salir de aquí y marcharme lejos con Manuel de una vez por todas. Me ha costado mucho convencerlo de que por fin daría el paso, de que quería salir de aquí para tener un futuro juntos; y ahora lleva tres días en el motel de la A47 esperando que aparezca por allí para confirmárselo. Sólo necesito poder escapar de aquí.

Tania A.Alcusón

La  artista autora de las fotos, Carolina Cristobal, tiene una de sus galerías en Flickr además de trabajos de exposición para diferentes organismos. Os dejo su enlace para que apreciéis la sensibilidad de sus fotografías. Un consejo: no os quedéis sólo con la imagen que veis.

 
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Publicado por en 7 mayo, 2013 en cartas, terror y misterio