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CAMBIOS

19 May
 
 
 
     Mi hermana Gabriela está rara. Todos lo saben y hablan entre ellos: mis papás a los tíos y a las yayas, sus profes a mis papás, y hasta sus amigas cuando vienen a casa a hacer fiesta de pijamas. Está distinta.
Todo el tiempo quiere estar sola y se encierra en su habitación con la música súper alta. Se enfada siempre con nosotros, por cosas que hacemos y también por cosas que no hacemos: si mamá hace la cena, se enfada porque no es la que le gusta a ella, y si no llega a su clase de baile, se enfada con papá porque no la llevó con el coche. 
¡Yo no la entiendo! Grita y llora como si fuera una niña pequeña. Como un bebé. Yo sólo tengo seis años, pero yo ya no lloro cuando pido juguetes a mamá.
 
     El otro día, cuando estábamos en casa de los tíos de Segovia, mi papá le dijo a mi primo Luis que Gabriela tiene un pavo. ¡Tiene un pavo! Ahora resulta que Gabi puede tener un pavo y a mí no me dejan tener un gatito, ¡qué morro! ¿Y dónde lo tiene? ¡Si en su habitación está toda la ropa tirada y sólo tiene peluches!!
Esa tarde, Gabi pasó todo el rato con la prima Ana. Sólo cuchicheaban y se reían todo el tiempo mientras miraban al primo Luis. El primo las  miraba y se reía con papá. Y yo, que me preguntaba qué era tan divertido y por qué nadie me lo contaba, fui a la cocina y escuché a mamá decirle a la tía que Gabi ya era mujer. Aunque yo la veía igual que siempre: no llevaba faldas cortitas ni tacones porque mamá no la dejaba, ni tampoco podía pintarse los labios. ¡Era la misma!
 
     Entonces, Gabriela, desde el comedor empezó a gritar como si estuviese loca, correteando de un lado a otro y llamando a mamá. Cuando me asomé para ver qué pasaba, la prima Ana estaba tronchada de la risa y la señalaba con el dedo. Mientras, papá se fue a la cocina y le dijo a mamá que Gabi estaba mala y que se había manchado un poquito el pantalón. Pero que no pasaba nada, que no se asustase.
Gabi seguía chillando, se fue corriendo al baño y se encerró allí. Entonces mamá cogió su bolso y se fue al baño con ella. Yo me quedé cerca, apoyada en la pared del pasillo, por si Gabi necesitaba un vaso de agua, y por si veía de lejos la mancha de su pantalón o con qué se había manchado. Como tenían la puerta cerrada no pude oír muy bien, sólo algo como que Gabi se quitara las braguitas y se lavara el culete. ¡Jajaja! Yo creo que se había hecho caca encima y por eso se puso así, por la vergüenza. Y que por eso también se reía la prima Ana. Y mi madre diciendo que ya era una mujer…
 
     Cuando salieron del baño miré mucho sus pantalones mientras me apoyaba en la pared, pero no vi ninguna mancha cuando se iban hacia el comedor. Mamá le dijo algo al oído y Gabi se volvió. Me pilló mirándolas y puso cara de enfadada. Entonces volvió al baño, y al pasar a mi lado con un paquetito en la mano, como yo estaba en el medio, me empujó contra la pared y me dijo la muy chula: 
-¡Quita niña! ¡Cuando seas mujer, ya sabrás lo que es esto!
 
Tania A. Alcusón

Safe Creative #1204171491387

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6 comentarios

Publicado por en 19 mayo, 2011 en escenas, infantil

 

6 Respuestas a “CAMBIOS

  1. 000latani000

    20 diciembre, 2012 at 01:47

    Gracias Candela! La verdad es que me lo pasé muy bien creando la escena. Podía escuchar a la pequeña en su desconcierto y no me resultó complicado darle esa voz.

    Besitos! (Ah! Y cuando puedas revísate el correo de contacto de tu blog 😉

    Me gusta

     
  2. Candela

    15 diciembre, 2012 at 01:12

    Jajaja, qué lindo Tania, qué momentazos irrepetibles estos que nos traes y con qué frescura.

    Un abrazo 🙂

    Me gusta

     
  3. 000latani000

    10 diciembre, 2012 at 01:56

    Ana, siempre te gustó este relato. A que te recuerda a mí? Jajaja! Gracias a vosotros tiene la forma que tiene. Gracias!

    Tere, gracias por tu visita y por tus palabras. Encantada y espero que sigas disfrutando de él. Un saludo!

    PJGA, ya sabes… hay que tener sello propio, jejeje! Yo con esas ando, y si no es con sangre, es con toques raruzos, juas! Gracias por pasarte y dejar tu huella por aquí. Un beso.

    Me gusta

     
  4. PJGA

    1 diciembre, 2012 at 08:37

    Me encanta la sencillez con que la niña más pequeña cuenta la historia de su hermana en el paso de ser niña a mujer. De todas maneras, aunque este sea un relato “costumbrista”, la cuestión es meter sangre por el medio.
    Ahora en serio, muy logrado.

    ¡Un saludo y pasa un buen finde!

    Me gusta

     
  5. Tere

    6 junio, 2011 at 16:53

    que me ha gustado conocer tu blog, mas original imposible!

    besitos!

    Me gusta

     
  6. Ana

    20 mayo, 2011 at 11:44

    🙂

    ¿Qué más contarte?

    Mil besos

    Me gusta

     

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